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¿Los influencers son el peor enemigo del viaje?

Pierre · 8 de junio de 2026 · 0 min de lectura

Cola de turistas frente a un enclave natural emblemático completamente masificado
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Índice
  1. Cuando un vídeo cambia el destino de un lugar
  2. El verdadero coste de los “spots instagrameables”
  3. Los influencers no son los únicos responsables
  4. Las plataformas, actores invisibles pero determinantes
  5. Una nueva generación de creadores que cambia de rumbo
  6. Lo que los viajeros pueden hacer de forma concreta
  7. Viajar de forma responsable también es prepararse bien
  8. Preguntas frecuentes
  9. ¿Son realmente los influencers responsables del sobreturismo?
  10. ¿Qué es el “de-influencing” en los viajes?
  11. ¿Cómo viajar de otra forma sin seguir los pasos de los influencers?
  12. ¿Pueden los destinos protegerse del turismo viral?
  13. ¿Se puede influir positivamente en el turismo?

¿Son los influencers el peor enemigo del viaje? La respuesta honesta: no, al menos no ellos solos. Pero su papel en la aceleración del sobreturismo es real y está documentado. Lo que está en juego es nuestra forma colectiva de elegir, compartir y vivir los viajes, y la posibilidad, concreta, de hacerlo mejor.

Cuando un vídeo cambia el destino de un lugar

El mecanismo se ha vuelto habitual, pero sus efectos siguen siendo llamativos. Un vídeo viral sobre un amanecer en un parque nacional de Hainan, en China, con 65.000 likes, fue suficiente para multiplicar la afluencia al lugar de 50 a 600 visitantes al día. En Santorini, una isla con apenas 20.000 habitantes, miles de turistas desembarcan cada día en temporada alta, convirtiendo el pueblo de Oia en un interminable atasco de selfis.

En Bali, las colas frente a las puertas del templo de Lempuyang o en los arrozales de Jatiluwih transforman espacios de contemplación en estudios fotográficos al aire libre. El mismo panorama se repite en Islandia, en la costa amalfitana o en algunos pueblos japoneses, donde los carteles que prohíben fotografiar se han vuelto tan habituales como las señales de los senderos.

No es una impresión: el contenido de viajes creció un +410 % en TikTok desde 2021, y el 84 % de los viajeros declara haber consultado el perfil de un influencer antes de elegir su destino. El algoritmo amplifica, la multitud sigue.

El verdadero coste de los “spots instagrameables”

La concentración en unos pocos lugares ultramediáticos genera un efecto de masa perverso: miles de visitantes convergen en los mismos cincuenta metros cuadrados, a la misma hora dorada, para reproducir la misma imagen. Los habitantes sufren la saturación del transporte, la subida de los alquileres y el ruido constante. Los ecosistemas absorben un tránsito para el que no fueron diseñados.

Las respuestas regulatorias son elocuentes: Venecia instauró un precio de entrada para los visitantes de día en 2024. Las Baleares, ese mismo año, suspendieron las campañas de influencers promocionales e impusieron una moratoria en la construcción hotelera. Medidas que no se adoptan sin razón.

Preparar mi viaje con tranquilidad

Los influencers no son los únicos responsables

Señalar únicamente a los creadores de contenido sería demasiado fácil, e inexacto. El 75 % de los viajeros elige su destino inspirándose en lo que ve en las redes sociales, y casi la mitad declara viajar expresamente para fotografiar un lugar y compartirlo en línea. La oferta responde a una demanda masiva, alimentada por plataformas cuyos algoritmos premian lo espectacular.

Los propios viajeros participan en la dinámica: muchos buscan reproducir exactamente la foto vista en internet, en el mismo enclave, a la misma hora dorada. El lugar se convierte en pretexto para la imagen, y no al revés.

Las plataformas, actores invisibles pero determinantes

TikTok, Instagram, YouTube: estas plataformas monetizan el clic y el engagement. Un contenido que revela un lugar “secreto” explota, se replica y genera millones de impresiones. Los algoritmos no tienen ningún incentivo para valorar la diversidad de destinos ni el viaje fuera de temporada. Este sesgo editorial es tan responsable del sobreturismo como el comportamiento de los creadores individuales, y se debate bastante menos.

Una nueva generación de creadores que cambia de rumbo

No todo en el mundo de los influencers de viajes merece ser descartado. Una parte de los creadores está tomando conciencia de su responsabilidad y cambiando sus prácticas de forma concreta.

En Francia, el plan nacional contra el sobreturismo, publicado en junio de 2023, involucró a creadores de contenido voluntarios con el objetivo de dejar de promover la afluencia masiva a lugares ya saturados y de impulsar una visión diferente del viaje. Figuras como Benjamin Martinie, conocido como Tolt, decidieron dejar de volar: ahora recorren Francia y Europa exclusivamente en tren, sustituyendo las colaboraciones con aerolíneas por relatos de lentitud e itinerarios alternativos.

Es el movimiento del “de-influencing”: estos creadores publican sobre las razones para no visitar ciertos lugares masificados y recomiendan en su lugar alternativas menos frecuentadas. Un giro discreto pero real en las normas del sector, que demuestra que la influencia también puede orientar hacia menos, y hacia mejor.

Si quieres profundizar en esta dimensión, la página sobre el slow travel como forma de turismo responsable explora de forma concreta cómo organizar un viaje más pausado y de menor impacto.

Lo que los viajeros pueden hacer de forma concreta

El margen de actuación sigue estando, en gran parte, en nuestras manos. Aquí tienes prácticas precisas, no generalidades.

Antes de partir

  • Infórmate sobre los períodos de menor afluencia: algunos lugares reciben diez veces más visitantes en julio que en noviembre.
  • Identifica alternativas menos conocidas a tu destino principal. Las oficinas de turismo regionales publican con frecuencia rutas fuera de los circuitos habituales que los influencers aún no han descubierto.
  • Opta por medios de transporte con menor huella de carbono cuando la distancia lo permita: tren, autobús de larga distancia, coche compartido.

Una vez allí

  • Visita los lugares populares a primera hora de la mañana o a última de la tarde, fuera de los picos de afluencia.
  • Respeta escrupulosamente las normas locales: no te salgas de los senderos señalizados, no alimentes a los animales salvajes, no entres en las zonas marcadas como prohibidas.
  • Consume en negocios locales antes que en cadenas internacionales: restauración, alojamiento, guías independientes. Suele ser la experiencia más memorable, y la más beneficiosa para las comunidades locales.
  • Pide permiso antes de fotografiar a personas o ceremonias. Este gesto sencillo es también una señal de respeto.

En tu relación con las redes sociales

  • Evita geolocalizar con precisión lugares frágiles o poco conocidos. Una foto bonita compartida sin coordenadas GPS protege lo que merece ser protegido.
  • Sigue cuentas que valoren la diversidad de destinos y el viaje fuera de temporada: cada vez son más, y a menudo mucho más inspiradoras.

Un viaje nunca tiene impacto cero, y aquí no se trata de culpabilizar a nadie. Pero cada elección orientada hacia una mayor sobriedad y respeto por lo local tiene un efecto real: en la afluencia a los lugares, en los ingresos de las comunidades, en la sostenibilidad de todo lo que nos gusta descubrir.

Viajar de forma responsable también es prepararse bien

Un viaje responsable empieza por una buena organización: elegir el momento adecuado, trazar un itinerario que evite los picos de afluencia y contar con una cobertura adaptada en caso de imprevisto. Partir con la mente tranquila es también saber que estás protegido si algo sale mal: gastos médicos en el extranjero, repatriación de urgencia, asistencia las 24 horas.

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Para profundizar en la preparación de un viaje sereno y responsable, descubre por qué un seguro de viaje responsable marca la diferencia antes de tu próxima aventura.

Preguntas frecuentes

¿Son realmente los influencers responsables del sobreturismo?

En parte, sí. El contenido de viajes que producen los influencers orienta masivamente la elección de destinos: el 84 % de los viajeros declara haber consultado el perfil de un influencer antes de decidir adónde ir. Pero no son los únicos implicados: las plataformas que amplifican el contenido espectacular, los viajeros que buscan reproducir las mismas fotos y la falta de regulación de los flujos turísticos contribuyen también al problema.

¿Qué es el “de-influencing” en los viajes?

El “de-influencing” es la práctica de creadores de contenido que publican sobre las razones para no visitar un lugar masificado y recomiendan en su lugar alternativas menos frecuentadas. Es una tendencia emergente que busca descongestionar los destinos más saturados y redistribuir los flujos turísticos hacia sitios con menor visibilidad mediática.

¿Cómo viajar de otra forma sin seguir los pasos de los influencers?

Cambiar las fechas para viajar fuera de temporada, explorar zonas menos mediáticas, visitar los lugares populares a horas tranquilas, consumir en negocios locales y evitar geolocalizar lugares frágiles en las redes sociales: estos gestos concretos reducen la presión sobre los destinos y enriquecen con frecuencia la experiencia de viaje.

¿Pueden los destinos protegerse del turismo viral?

Algunos ya lo hacen. Venecia instauró un precio de entrada para los visitantes de día en 2024. Las Baleares suspendieron las campañas de influencers promocionales e impusieron una moratoria en la construcción hotelera. En Francia, el plan nacional contra el sobreturismo (junio de 2023) incluye grupos de trabajo con creadores de contenido voluntarios para transformar los imaginarios colectivos del viaje.

¿Se puede influir positivamente en el turismo?

Sí. Creadores como Benjamin Martinie (Tolt) demuestran que es posible recorrer Europa en tren, poner en valor destinos fuera de los circuitos habituales y promover un viaje más lento y arraigado en lo local. La influencia puede orientar hacia un turismo más respetuoso cuando los creadores y las plataformas hacen elecciones editoriales diferentes.