Chile concentra, a lo largo de más de 4.000 km de norte a sur, paisajes que el resto del mundo solo ofrece por separado: uno de los desiertos más áridos del planeta, volcanes activos, lagos de aguas de colores, fiordos y glaciares en la Patagonia. Aquí tienes 20 lugares y experiencias organizados de norte a sur para ayudarte a construir tu itinerario.
El gran norte: desierto, volcanes y cielos estrellados

1. San Pedro de Atacama, base para explorar el desierto
Este pueblo a 2.400 m de altitud es el punto de partida natural del norte chileno. En menos de una hora en coche te plantas en el Valle de la Luna, los géiseres o las lagunas de altura. San Pedro es también uno de los mejores lugares del mundo para la observación astronómica: la ausencia de contaminación lumínica y el cielo permanentemente despejado permiten ver la Vía Láctea a simple vista.
2. El Valle de la Luna al atardecer
A pocos kilómetros de San Pedro de Atacama, el Valle de la Luna debe su nombre a las formaciones de sal y roca erosionada que evocan un paisaje lunar. El atardecer es el momento del día: las crestas y las dunas pasan progresivamente del naranja al violeta y al rojo. Cada tarde salen lanzaderas desde San Pedro hasta el lugar.

3. Los géiseres del Tatio al amanecer
El Tatio es el campo de géiseres más grande del hemisferio sur, con más de 80 géiseres activos a 4.320 m de altitud. El ritual es siempre el mismo: salida nocturna desde San Pedro para llegar al amanecer, cuando las columnas de vapor contrastan con el aire helado de la madrugada. Unas fuentes de agua caliente permiten darse un baño matutino en este paisaje mineral de tonos ocres y blancos.

4. El Salar de Atacama y sus lagunas con flamencos
El Salar de Atacama es un vasto lago salado seco donde se forman lagunas minerales de tonos pastel. La Laguna Cejar, saturada de sal, permite flotar sin esfuerzo. La Laguna Chaxa y la Laguna Miscanti acogen varias especies de flamencos andinos que se alimentan en un entorno mineral sin igual.
5. El parque nacional Lauca y el volcán Parinacota
En los confines de Bolivia, el parque nacional Lauca alberga el volcán Parinacota, uno de los picos más altos de la cordillera andina. Flamencos, vicuñas y cactus gigantes pueblan esta meseta de altura. El pueblo de Putre, con su arquitectura colonial bien conservada, merece una parada. Las fuentes termales de Jurasi permiten recuperarse después del senderismo en altitud.

Santiago y el centro: ciudades, viñedos e isla del Pacífico
6. Santiago, entre los Andes y la modernidad
En los días despejados, las cumbres nevadas de los Andes sirven de telón de fondo a los rascacielos del barrio de Providencia. Para abarcar la ciudad de un vistazo, sube al Cerro San Cristóbal. Para entenderla, recorre el centro histórico: la Plaza de Armas y sus edificios coloniales por un lado, y la torre Costanera Center, la más alta de Latinoamérica, por el otro. El barrio Bellavista concentra el street art y la vida nocturna.


7. Valparaíso, la ciudad de las 42 colinas
Declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO, Valparaíso no se parece a ninguna otra ciudad de América del Sur. Sus 42 colinas (cerros) albergan un laberinto de callejuelas cubiertas de murales y casas de vivos colores. Los ascensores, funiculares históricos que conectan el puerto con cada cerro, son en sí mismos toda una atracción. La casa-museo de Pablo Neruda, La Sebastiana, muestra el alma de este poeta profundamente enraizado en la ciudad.

8. Los viñedos del centro, de Casablanca a Maipo
A una hora de Santiago, el Valle de Casablanca, próximo al océano, produce blancos de renombre con el sauvignon blanc a la cabeza. El valle del Maipo, a las puertas de la capital, es el feudo del cabernet sauvignon chileno. La mayoría de las bodegas abren sus puertas a visitas y catas durante el día desde Santiago.
9. El Valle del Elqui y el astroturismo
Al norte de La Serena, el Valle del Elqui es un verde valle agrícola excavado entre laderas áridas donde crece la uva moscatel que da lugar al pisco. Por la noche, la ausencia total de contaminación lumínica lo convierte en uno de los mejores destinos de astroturismo del mundo: varios observatorios abren sus puertas a los viajeros para observar el cielo austral.

10. La isla de Pascua (Rapa Nui), a 3.700 km de la costa
La isla de Pascua es la tierra habitada más aislada del mundo. LATAM Airlines cubre la ruta desde Santiago en aproximadamente 5 h 30 de vuelo. La isla cuenta con unos 900 moáis, esas estatuas monolíticas cuya construcción sigue siendo en parte un misterio. El Ahu Tongariki, con sus 15 moáis restaurados frente al sol naciente, es el lugar más fotografiado. La cantera de Rano Raraku, donde se tallaban las estatuas, resulta igual de fascinante. Reserva cuatro o cinco días para explorar los principales sitios sin prisas.

El sur: lagos, volcanes y bosques
11. Pucón y el volcán Villarrica
Pucón es la capital de los deportes al aire libre en Chile. La ascensión guiada al volcán Villarrica, uno de los más activos de la cordillera, dura unas 8 horas de ida y vuelta y ofrece una vista directa sobre el cráter humeante. En invierno, sus laderas se cubren de nieve para el esquí. En verano, el lago Villarrica y sus playas de arena negra invitan al baño.
12. Puerto Varas, Frutillar y el volcán Osorno
Puerto Varas, fundada en el siglo XIX por colonos alemanes, bordea el lago Llanquihue. El volcán Osorno, perfectamente cónico y nevado, domina el horizonte desde las orillas del lago. Barcos cruzan sus aguas para acercarse al volcán. El pueblo vecino de Frutillar, con sus casas de entramado y sus cuidados jardines, acentúa la sensación de un enclave bávaro plantado en el fin del mundo.


13. El parque nacional Conguillío y sus araucarias milenarias
Dominado por el volcán Llaima, el segundo volcán más activo de Chile, Conguillío despliega paisajes volcánicos espectaculares. Su particularidad: bosques de araucarias, algunos de más de 1.800 años, crecen en medio de campos de lava y lagunas. Una alternativa menos concurrida que Torres del Paine, con una belleza que le es propia.
14. El parque nacional Vicente Pérez Rosales
El parque más antiguo de Chile rodea el lago Todos los Santos, conocido por sus aguas de un verde esmeralda intenso. El volcán Osorno y varios picos nevados se reflejan en ellas. Excursiones en barco atraviesan el parque hacia la frontera argentina, por un paso lacustre que desemboca en Bariloche.

15. La isla de Chiloé: palafitos, iglesias de madera y gastronomía
Chiloé es un mundo aparte. Los palafitos, casas de colores sobre pilotes que bordean los puertos pesqueros, son la imagen más representativa de la isla. Sus 16 iglesias de madera, construidas sin clavos según una técnica arquitectónica única transmitida desde la época jesuita, están declaradas Patrimonio Mundial de la UNESCO desde el año 2000. La gastronomía local merece la visita: el curanto, plato cocinado bajo tierra con mariscos, carnes y verduras, es toda una experiencia culinaria.

La Patagonia: paisajes de otro mundo
16. La Carretera Austral, road trip al fin del mundo
La Carretera Austral se adentra en la Patagonia salvaje chilena a lo largo de cientos de kilómetros. Bordea fiordos, atraviesa bosques de lengas y une pueblos aislados. Se recorre en coche (algunos tramos siguen sin asfaltar), en moto o en bicicleta. Es uno de los grandes road trips del hemisferio sur, recompensado a cada curva con un panorama que pocas carreteras del mundo pueden ofrecer.
17. El lago General Carrera y las Catedrales de Mármol
El lago General Carrera es el lago más grande de Chile, con una superficie de 1.850 km². En sus orillas, las Catedrales de Mármol son cuevas y arcos esculpidos en la roca durante milenios por la erosión del lago. Accesibles únicamente en barca o kayak desde Puerto Río Tranquilo, sus paredes cambian de tonalidad según la luz y el color turquesa de las aguas. La mejor época para visitarlas va de septiembre a febrero, cuando las aguas están más cristalinas.


18. Torres del Paine, el Trek W y el glaciar Grey
Torres del Paine es el destino estrella de Chile y uno de los parques más bellos de América del Sur. El parque gira en torno a tres torres de granito que emergen de la estepa patagónica. El Trek W es el circuito de referencia: 4 a 5 días de marcha que unen el glaciar Grey, el valle del Francés y los miradores de las Torres. Los vientos fuertes e imprevisibles del parque pueden dificultar el senderismo: el equipamiento técnico es imprescindible. La fauna es generosa; guanacos, pumas y cóndores pueblan el parque.

19. Puerto Natales y las cuevas del Milodón
Puerto Natales, puerta de entrada a Torres del Paine, merece más que una noche de paso. La ciudad bordea el fiordo Última Esperanza, cuyas aguas tranquilas reflejan los picos nevados. A pocos kilómetros, las cuevas del Milodón albergan la réplica de un milodonte, gran mamífero prehistórico cuyos restos fueron descubiertos aquí a finales del siglo XIX.
20. Punta Arenas y el estrecho de Magallanes
Punta Arenas es una de las ciudades más australes del mundo conectadas por carretera. Desde la Plaza Muñoz Gamero y su monumento a Magallanes hasta el cementerio municipal de tumbas monumentales, la ciudad respira la historia de los grandes exploradores. Excursiones permiten llegar a la reserva de pingüinos de la isla Magdalena, accesible de noviembre a marzo.

¿Qué itinerario elegir según la duración de tu viaje?
Con diez días puedes cubrir dos regiones: Atacama y Santiago, o Santiago con la zona de los lagos. Con dos semanas es posible trazar un circuito más amplio en vuelos domésticos, combinando el desierto, Pucón, Puerto Varas y Torres del Paine. Tres semanas permiten añadir la isla de Pascua sin sacrificar Chiloé ni la Patagonia: es la duración recomendada para un primer viaje completo.
Si los altiplanos andinos te llaman después de este viaje a Chile, nuestra guía qué hacer en Bolivia cubre paisajes que prolongan de forma natural el norte chileno, con el salar de Uyuni y el lago Titicaca.
Antes de partir, consulta nuestra página Seguro de viaje Chile para conocer las condiciones de entrada, las vacunas recomendadas y las coberturas adaptadas a tu itinerario.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo se necesita para visitar Chile?
Tres semanas es la duración ideal para un primer viaje que incluya Atacama, Santiago, Valparaíso, la isla de Pascua y Torres del Paine. Con dos semanas, elige dos o tres regiones. Diez días son suficientes para un destino concreto.
¿Cuál es la mejor época para ir a Chile?
El desierto de Atacama se puede visitar todo el año, aunque las noches son frescas en cualquier estación. Torres del Paine y la Patagonia están en su mejor momento de noviembre a marzo. La isla de Pascua es más agradable de septiembre a noviembre, antes de la temporada alta estival. Santiago, Valparaíso y Pucón se pueden explorar sin grandes restricciones durante todo el año.
¿Se puede hacer Torres del Paine sin ser un senderista experimentado?
El Trek W exige buena forma física y equipamiento adecuado para los fuertes vientos y los rápidos cambios meteorológicos. Excursiones en barco y en minibús permiten acercarse al glaciar Grey y a las Torres sin comprometerse con varios días de marcha.
¿Cómo llegar a la isla de Pascua desde Santiago?
LATAM Airlines cubre la ruta desde Santiago en aproximadamente 5 h 30 de vuelo. Hay que prever la entrada al parque nacional, cuya tarifa cambia con frecuencia: consúltala directamente en la web del CONAF chileno antes de salir. Con cuatro o cinco días en la isla tienes tiempo de visitar los principales sitios.
¿Se puede combinar Chile con Bolivia?
Sí, el norte chileno y el altiplano boliviano comparten paisajes similares y fronteras comunes. Con unos días extra basta para añadir el Salar de Uyuni en el lado boliviano. Encuentra todas las ideas en nuestra guía qué hacer en Bolivia.
¿Es necesario un seguro de viaje para ir a Chile?
Las actividades que se practican en Chile, como el senderismo de altura, el trek en la Patagonia o la ascensión de volcanes, requieren una cobertura médica adecuada. Consulta nuestra página Seguro de viaje Chile para conocer las coberturas recomendadas según tu itinerario.





