Argentina reúne glaciares patagónicos, cataratas tropicales entre las más grandes del mundo, desiertos de colores minerales y ciudades donde el tango sigue bailándose en la calle. Estos son los 12 imprescindibles para construir un itinerario a la altura de este país-continente.
1. El valle de la Quebrada de Humahuaca
Declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2003 como paisaje cultural evolutivo, este valle andino de 155 kilómetros en la provincia de Jujuy concentra algunas de las imágenes más poderosas del noroeste argentino.
En Purmamarca, el Cerro de los Siete Colores muestra estratos minerales que van del rojo al ocre, del violeta al verde según la luz del momento. Más al norte, el macizo del Hornocal despliega matices aún más intensos, que cambian a lo largo del día. Manadas de llamas, pueblos de adobe y el mercado artesanal de Tilcara completan este viaje en el tiempo.

2. Las Cataratas del Iguazú
Las 275 cataratas del Parque Nacional Iguazú se extienden a lo largo de 2,7 kilómetros en la frontera entre Argentina y Brasil, con alturas de entre 60 y 82 metros. Declaradas Patrimonio de la UNESCO en 1984, también forman parte de las 7 Nuevas Maravillas Naturales del mundo desde 2011.
El lado argentino concentra el 80 % de las cataratas y permite una inmersión total gracias a tres circuitos de pasarelas. El punto álgido es la Garganta del Diablo, una caída en forma de U de 82 metros donde la niebla y el rugido del agua envuelven por completo al visitante. Los senderos por la selva tropical permiten observar tucanes y coatís entre cascada y cascada. Si prolongas tu viaje hacia Brasil, nuestra guía qué hacer en Brasil te dará ideas para continuar la aventura.

3. Los parques de Ischigualasto y Talampaya
Uno junto al otro en los confines de las provincias de San Juan y La Rioja, estos dos parques naturales declarados por la UNESCO conforman uno de los yacimientos de fósiles del Triásico más ricos del planeta. Especies de dinosaurios descubiertas aquí han llenado enormes lagunas en la historia de la paleontología.
Talampaya impresiona con sus acantilados rojo ladrillo y sus esculturas rocosas talladas por la erosión de los siglos. Ischigualasto, apodado «Valle de la Luna», despliega paisajes de formas extraterrestres donde bolas de roca ruedan libremente sobre una llanura arcillosa.

4. El monte Aconcagua
Con sus 6.962 metros de altitud, el Aconcagua es el pico más alto del hemisferio occidental. Se eleva en el Parque Provincial Aconcagua, en el corazón de la cordillera de los Andes, a pocas horas en coche de Mendoza.
Para los alpinistas, forma parte de los «7 Summits», las cumbres más altas de cada continente. Para los senderistas, varios treks de aproximación permiten admirar sus nieves eternas sin equipamiento de alta montaña. El parque en sí, con sus 71.000 hectáreas, ofrece paisajes andinos donde la fauna y la flora de altura resisten condiciones extremas.

5. La Pampa, la tierra de los gauchos
La Pampa designa las vastas llanuras herbáceas que cubren una gran franja central de Argentina. Es la tierra del gaucho, el vaquero argentino, cuyo modo de vida sigue vivo en las estancias (ranchos) abiertas a los visitantes.
Estas grandes propiedades permiten iniciarse en la equitación, presenciar el trabajo con el ganado y disfrutar de un asado preparado a leña. Los vacunos argentinos, criados al aire libre en estas praderas, son el origen de una carne reconocida en todo el mundo.

6. Bariloche y la Ruta de los 7 Lagos
San Carlos de Bariloche sorprende con una arquitectura que evoca los pueblos alpinos: casas de piedra, vigas de madera, chocolaterías y tejados inclinados. Y sin embargo, está en plena Patagonia, a orillas del lago Nahuel Huapi en los Andes.
La Ruta de los 7 Lagos une Bariloche con San Martín de los Andes a lo largo de 107 kilómetros, atravesando los parques nacionales Nahuel Huapi y Lanín. Los siete lagos de origen glaciar que jalonan el recorrido ofrecen tonos que van del turquesa al verde profundo según la temporada. Senderismo, esquí en invierno, kayak y pesca con mosca: Bariloche funciona durante todo el año.

7. La Península Valdés
Unida al continente por un istmo, la Península Valdés se adentra en el Atlántico cerca de Puerto Madryn. La UNESCO le otorgó la declaración de Patrimonio Natural por su papel excepcional en la conservación de los mamíferos marinos.
El encuentro de corrientes cálidas y frías crea las condiciones ideales para la reproducción de varias especies extraordinarias. Entre julio y diciembre, según las épocas, es posible avistar ballenas francas australes, elefantes marinos, lobos marinos, pingüinos de Magallanes y guanacos. Las excursiones en barco permiten acercarse a las ballenas a muy poca distancia, a veces a pocos metros del zodiac.

8. El glaciar Perito Moreno
En el Parque Nacional Los Glaciares (declarado Patrimonio de la UNESCO), el Perito Moreno es uno de los pocos glaciares del planeta cuya masa se mantiene globalmente estable. Ocupa 250 km², se extiende más de 30 kilómetros de largo y alcanza unos 74 metros de altura sobre el lago Argentino.
Unas pasarelas permiten contemplarlo de frente, a pocos cientos de metros del hielo que cruje y retumba sin parar. Para los más aventureros, se organizan excursiones de trekking sobre el glaciar desde el propio parque. El parque Los Glaciares forma parte del Campo de Hielo Patagónico Sur, la tercera mayor reserva de agua dulce del mundo, compartida entre Argentina y Chile. Si la Patagonia chilena también te llama, nuestra guía qué hacer en Chile te dará ideas para completar el itinerario.

9. El Chaltén y el macizo del Fitz Roy
El Chaltén, un pequeño pueblo de montaña en la Patagonia, es el punto de partida de las rutas de senderismo alrededor del macizo del Fitz Roy (3.405 m), una formación granítica de agujas características, entre las más fotografiadas de América del Sur.
El trek hasta la Laguna de los Tres es el más emblemático: desemboca frente a un lago glaciar de un azul intenso, dominado por las agujas del Fitz Roy. El Cerro Torre, también dentro del parque Los Glaciares, puede verse desde otros senderos señalizados accesibles sin equipamiento de alpinismo.

10. Salta, «la Linda»
Apodada «la Linda», Salta es la ciudad argentina que mejor ha conservado su patrimonio colonial. Su Plaza 9 de Julio, rodeada de edificios históricos y animada de terrazas, marca el tono desde el primer momento.
La iglesia San Francisco, con su fachada roja y dorada y su campanario de más de 50 metros, figura entre las más notables del país. El Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM) alberga una colección única sobre la civilización inca. Desde Salta, es fácil subir hasta la Quebrada de Humahuaca en un día, o tomar el Tren a las Nubes, que atraviesa los Andes a gran altitud sobre un viaducto vertiginoso.

11. Buenos Aires, entre tango y grandeza
Buenos Aires se descubre barrio a barrio. En La Boca, el Caminito es la calle más fotografiada de la ciudad: fachadas de colores, bailarines de tango en la calle, artesanos y restaurantes populares con colores estridentes. Allí se levanta también La Bombonera, el estadio mítico del Club Boca Juniors, lugar de peregrinación para cualquier aficionado al fútbol argentino.
En San Telmo, el mercado dominical en la calle Defensa atrae anticuarios, artesanos y músicos al aire libre. El barrio de Recoleta, con sus edificios de inspiración hausmaniana y su célebre cementerio, ofrece una cara completamente distinta de la capital. Restaurantes de parrilla, milongas de tango y galerías de arte hacen de Buenos Aires una ciudad que no se agota en pocos días.
Para preparar tu estancia en la capital, la guía qué hacer en Buenos Aires cubre barrios, museos y direcciones en detalle.

La riqueza arquitectónica de la capital también se refleja en sus edificios religiosos, cuyos interiores ornamentados contrastan con el bullicio de las calles comerciales.

12. Mendoza, la capital del Malbec
A la sombra de los Andes, Mendoza produce la mayor parte del vino argentino, con el Malbec como variedad emblemática, cultivado en altura para conseguir tintos a la vez concentrados y frescos.
Los viñedos se distribuyen en tres grandes zonas: Luján de Cuyo, considerada la cuna del Malbec argentino; Maipú, de carácter más artesanal; y el Valle de Uco, cuya altitud otorga a los vinos una frescura singular. Alquilar una bicicleta para moverse entre bodegas sigue siendo la experiencia más agradable. Mendoza es también el punto de partida para acercarse al Aconcagua y al Puente del Inca, un puente natural esculpido en la roca andina por las aguas del río Mendoza.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la mejor época para visitar Argentina?
Depende de las regiones. Para la Patagonia (glaciares, Fitz Roy, El Chaltén), el verano austral de noviembre a marzo ofrece las mejores condiciones para el senderismo. Para Buenos Aires y el Noroeste (Quebrada, Salta), la primavera austral (septiembre-noviembre) y el otoño (marzo-mayo) son los más agradables. Para la Península Valdés, las ballenas francas australes están presentes de julio a diciembre.
¿Cuánto tiempo se necesita para visitar Argentina?
Dos semanas permiten cubrir dos o tres grandes regiones. Tres semanas dan tiempo para combinar Buenos Aires, el Noroeste (Salta, Quebrada de Humahuaca) y la Patagonia (Perito Moreno, Fitz Roy). Un mes permite añadir Mendoza y la Península Valdés sin prisas.
¿Es mejor visitar las Cataratas del Iguazú desde el lado argentino o el brasileño?
Los dos lados son complementarios. El lado argentino, que concentra el 80 % de las cataratas, ofrece una inmersión total gracias a las pasarelas y al acceso a la Garganta del Diablo. El lado brasileño ofrece una vista panorámica del conjunto. Si solo tienes un día, elige el lado argentino.
¿Hace falta un seguro de viaje para Argentina?
Sí, especialmente para los treks en la Patagonia o las estancias en alta montaña, donde los gastos de evacuación médica pueden ser muy elevados. Un seguro de viaje que cubra los gastos médicos, la repatriación y la cancelación te evita adelantar esas sumas de tu propio bolsillo.
¿Se puede combinar Argentina y Chile en el mismo viaje?
Sí, y a menudo resulta de lo más natural en la Patagonia, donde los parques argentinos (Los Glaciares) y chilenos (Torres del Paine) se complementan perfectamente. La frontera se cruza en autobús desde Bariloche hasta Puerto Montt. Mendoza es también una puerta de entrada a Santiago, a unas 7 horas en coche.





