Casi 48 000 km² entre el mar Caribe y el océano Atlántico: República Dominicana es mucho más que los complejos hoteleros de Punta Cana. Playas desiertas, ciudad colonial Patrimonio de la UNESCO, cascadas en plena selva y el pico más alto del Caribe: aquí tienes las 20 cosas que ver y hacer, tanto si viajas 10 días como dos o tres semanas.
Para los trámites de entrada, la salud y el seguro de viaje, consulta nuestra guía dedicada a República Dominicana.
Obtener mi presupuesto de seguro de viaje¿Cuándo viajar a República Dominicana?
La temporada seca, de diciembre a abril, ofrece cielos despejados, mar en calma y temperaturas de unos 28 °C: es el momento ideal, también el más concurrido. De junio a noviembre, la temporada húmeda trae aguaceros cortos pero intensos, y coincide con la temporada de huracanes en el Caribe. Enero a marzo combina dos ventajas: el mejor tiempo y la presencia de las ballenas jorobadas en la bahía de Samaná.
El este: playas de ensueño y aguas turquesas
1. Punta Cana
En la costa este, Punta Cana es la puerta de entrada más conocida del país: kilómetros de arena blanca bordeados de cocoteros, agua cristalina y clima tropical durante todo el año. Es el paraíso de los deportes acuáticos, del buceo al snorkel pasando por la vela, y los amantes del golf encontrarán aquí algunos de los campos más reputados del Caribe.

2. Playa Juanillo
En Cap Cana, al sur de Punta Cana, Playa Juanillo es una de las playas más fotogénicas del país: arena inmaculada, cocoteros inclinados sobre el agua y un ambiente más tranquilo que en las grandes playas hoteleras. El lugar perfecto para pasar el día lejos del bullicio.

3. La isla Saona
Al sureste, en el parque nacional Cotubanamá, la isla Saona es la excursión más emblemática del país. Se llega en barca o catamarán desde Bayahibe, con parada habitual en una piscina natural en pleno mar donde observar estrellas de mar. Playas de postal garantizadas: arena blanca, aguas turquesas y palmeras mecidas por los alisios.

4. Bayahibe
Este pequeño pueblo costero de pescadores, punto de partida de las embarcaciones hacia Saona, merece una visita detenida: ambiente relajado, playa preservada y algunos de los mejores fondos para bucear del país, con los arrecifes y pecios del cercano parque nacional Cotubanamá.

5. La Romana
Entre Santo Domingo y Punta Cana, La Romana combina elegancia tropical y naturaleza: playas de arena blanca como Playa Bayahibe, espectaculares arrecifes de coral para los buceadores y complejos hoteleros de lujo. Es también la región de la caña de azúcar, que ha marcado profundamente la historia de la ciudad.

6. Altos de Chavón, pueblo de artistas
A pocos kilómetros de La Romana, Altos de Chavón es una sorprendente recreación de un pueblo mediterráneo del siglo XVI encaramado sobre el río Chavón. Talleres de artistas, anfiteatro para 5 000 espectadores y vistas espectaculares sobre el río: un paréntesis cultural inesperado en pleno Caribe.

Santo Domingo y la costa sur
7. La Ciudad Colonial, Patrimonio de la UNESCO
Fundada a finales del siglo XV, Santo Domingo es la ciudad europea más antigua de América. Su zona colonial, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se recorre a pie: callejuelas adoquinadas, fachadas de colores, el Alcázar de Colón (el palacio del hijo de Cristóbal Colón) y la catedral de Santa María la Menor, considerada la primera catedral del Nuevo Mundo.

8. Santo Domingo, una capital vibrante
Más allá del barrio colonial, la capital vive al ritmo del merengue y la bachata: el Malecón frente al mar, los museos de la Plaza de la Cultura, los animados mercados y una escena gastronómica que fusiona influencias taínas, españolas y africanas. Prueba el sancocho, el guiso nacional, o el mangú del desayuno.

9. Boca Chica
A unos treinta kilómetros de la capital, Boca Chica es la playa de los dominicanos: una laguna poco profunda protegida por un arrecife, aguas tranquilas ideales para ir en familia y un paseo marítimo lleno de bares y restaurantes donde se baila hasta bien entrada la noche. Los puestos callejeros sirven pescado frito y empanadas: una experiencia gastronómica que no hay que perderse.

10. Juan Dolio
Un poco más al este, Juan Dolio conquista a quienes buscan un destino de playa a escala humana: arena cálida, mar tranquilo ideal para el kayak y el paddle surf, y pequeños restaurantes locales donde degustar pescado y marisco recién sacado del mar.

La costa norte, entre el Atlántico y la montaña
11. Puerto Plata
En la costa atlántica, Puerto Plata combina playas doradas como Playa Dorada, un casco histórico de arquitectura victoriana y la fortaleza San Felipe. El viento constante convierte la zona, especialmente el cercano Cabarete, en un destino de referencia mundial para el kitesurf y el windsurf.

12. El monte Isabel de Torres
Un teleférico sube a la cima del monte Isabel de Torres, a 793 metros de altitud, donde una réplica del Cristo Redentor de Río vigila la bahía. En lo alto: jardín botánico, vistas panorámicas sobre Puerto Plata y el Atlántico y, en días despejados, una panorámica que se extiende muy lejos a lo largo de la costa norte.

13. Las 27 cascadas de Damajagua
Cerca de Puerto Plata, las cascadas de Damajagua son la aventura estrella del norte: un recorrido acuático por 27 cascadas y piscinas naturales excavadas en la selva, que se descienden saltando, deslizándose y nadando, con casco y chaleco salvavidas incluidos. Existen circuitos más cortos según tu nivel y resistencia.

14. Cabo Francés Viejo
En la costa noreste, cerca de Cabrera, el parque de Cabo Francés Viejo protege un litoral virgen de acantilados, playas desiertas y aguas cristalinas, lejos de las zonas turísticas. El lugar ideal para una escapada tranquila entre dos etapas del viaje.

La península de Samaná
15. Samaná y sus ballenas jorobadas
Al noreste, la península de Samaná ofrece playas vírgenes, montañas exuberantes y cascadas, entre ellas la impresionante Salto El Limón. Su bahía es, sobre todo, un santuario para las ballenas jorobadas: cada año, de enero a marzo, cientos de cetáceos acuden a reproducirse, ofreciendo uno de los espectáculos marinos más extraordinarios del Caribe. Playa Rincón, habitualmente clasificada entre las más bellas del mundo, es ya por sí sola una razón para venir.

16. Cayo Levantado
Conocida como la isla Bacardi, Cayo Levantado es un islote paradisíaco en la bahía de Samaná: playas de arena blanca, aguas límpidas, palmeras majestuosas y un ambiente de lo más apacible. Se visita en excursión de un día en barca desde Samaná para nadar, hacer snorkel o simplemente disfrutar del paisaje.

17. Las Terrenas
Pueblo de pescadores convertido en pequeña ciudad cosmopolita, Las Terrenas mezcla encanto caribeño y calidad de vida: playas idílicas como Playa Bonita, restaurantes con los pies en la arena y una comunidad internacional que le da un carácter propio en la península.

18. Las Galeras
En el extremo de la península, Las Galeras sigue siendo un auténtico pueblo de pescadores y una de las joyas escondidas del Caribe. Es el punto de partida hacia playas accesibles solo a pie o en barca, como Playa Frontón o Playa Madama.

19. El parque nacional Los Haitises
Frente a la bahía de Samaná, Los Haitises es uno de los tesoros naturales del país: unos 1 600 km² de mogotes (colinas kársticas) que emergen del manglar, cuevas decoradas con petroglifos taínos y miles de aves marinas. La visita se realiza en barca, surcando los canales bordeados de manglares.

En el interior
20. Jarabacoa y el Pico Duarte
En el corazón de la Cordillera Central, Jarabacoa es la capital del ecoturismo dominicano: rafting en el río Yaque del Norte, cañonismo, cascadas y senderismo. Es también el campo base para ascender el Pico Duarte que, con sus 3 087 metros, es el punto más alto del Caribe: hay que contar dos o tres días de trekking para alcanzar la cima.

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Preguntas frecuentes
¿Cuántos días hacen falta para visitar República Dominicana?
Con diez días puedes combinar una zona de playa (Punta Cana o Bayahibe), Santo Domingo y la península de Samaná. Para añadir la costa norte (Puerto Plata, Damajagua) y las montañas de Jarabacoa, calcula dos o tres semanas.
¿Cuál es la mejor época para ver las ballenas en Samaná?
De enero a marzo, las ballenas jorobadas se congregan en la bahía de Samaná para reproducirse. Las excursiones de avistamiento salen del puerto de Santa Bárbara de Samaná, con normas de aproximación reguladas para proteger a los cetáceos.
¿Hace falta visado para República Dominicana?
Para muchas nacionalidades, entre ellas la española, basta con un billete de ida y vuelta y un pasaporte en vigor para una estancia turística, junto con un formulario electrónico de entrada (e-ticket) que hay que cumplimentar antes del vuelo. Los trámites actualizados, la salud y el seguro se detallan en nuestra guía sobre República Dominicana.
Punta Cana o Samaná: ¿qué elegir?
Punta Cana para grandes playas equipadas, resorts y actividades náuticas organizadas; Samaná para una naturaleza más salvaje, las ballenas en invierno y playas intactas como Playa Rincón. Con diez días o más, ambas se combinan a la perfección.
¿Es segura República Dominicana para los viajeros?
Las zonas turísticas son en general seguras, con las precauciones habituales (evita lucir objetos de valor, utiliza taxis oficiales de noche). En cuanto a la salud, no hay vacunas obligatorias; se recomienda protección contra los mosquitos, y contar con un seguro que cubra los gastos médicos te evitará facturas elevadas en las clínicas privadas.





