La Habana se recorre a pie, en un coche de aleta y con las orejas bien abiertas. En un radio de pocos kilómetros, la ciudad concentra calles coloniales declaradas Patrimonio Mundial, un paseo marítimo habitado a cualquier hora y una cultura afrocubana que se expresa al aire libre, sin horarios ni entradas que pagar.
La Habana Vieja: cinco plazas coloniales Patrimonio de la UNESCO
La ciudad vieja, inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, es una sucesión de plazas coloniales unidas por callejones empedrados. No es un museo al aire libre: miles de personas viven y trabajan aquí, lo que otorga al barrio una densidad que ninguna recreación turística puede imitar.
El circuito natural enlaza la Plaza de Armas (la más antigua, con el Palacio de los Capitanes Generales y el Templete de 1828), la Plaza de la Catedral (dominada por la Catedral de San Cristóbal, barroca del siglo XVIII), la Plaza Vieja (la más animada, con sus terrazas de café) y la Plaza San Francisco, donde los conciertos improvisados son cosa habitual.
Antes de las 9 de la mañana, los callejones siguen perteneciendo a sus vecinos. Es el mejor momento para fotografiar los balcones de hierro forjado, los portones de madera tallada y los patios interiores llenos de flores, antes de que lleguen los grupos organizados.


El Malecón: la arteria vital de los habaneros
Construido a partir de 1901, el Malecón bordea la costa norte de la ciudad durante 8 kilómetros, desde La Habana Vieja hasta el barrio del Vedado. No es ni un paseo turístico ni una avenida de lujo: es la sala de estar al aire libre de sus habitantes. Pescadores, estudiantes de instituto, músicos y enamorados se citan aquí cada tarde, sea cual sea la estación.
Al atardecer, la luz rasante dora las fachadas art déco que flanquean la avenida por el lado de tierra. Del lado del mar, las olas del Atlántico rompen contra el malecón. Con temporal, el oleaje salta a veces el muro y empapa a los transeúntes, para regocijo de los habituales.

Coches americanos de los años 50: una hora en la piel de un habanero
Los almendrones, esos Chevrolet, Buick y Pontiac pintados de colores vivos, no son decorado de postal. Siguen formando parte del parque automovilístico cubano. Alquilar un descapotable con chófer para recorrer el Malecón o cruzar el Vedado es una experiencia de una hora que graba la ciudad en la memoria.
El precio se negocia de antemano. Los chóferes, muchas veces hijos o nietos de los primeros propietarios, comparten con gusto su lectura de una ciudad que conocen desde la infancia.
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Callejón de Hamel: la cultura afrocubana al aire libre
En el barrio de Cayo Hueso, el Callejón de Hamel es una callejuela de 200 metros cubierta por completo de frescos: símbolos orishas, retratos de figuras de la cultura africana, representaciones de la santería. El artista Salvador González Escalona trabaja aquí desde 1990.
Cada domingo por la tarde, la callejuela acoge una rumba al aire libre: percusiones batá, cantos responsorials, bailarines y espectadores mezclados. Es uno de los pocos lugares donde esta práctica comunitaria tiene lugar en su contexto original, sin puesta en escena para los visitantes.

Son cubano y salsa: bailar donde viven los habaneros
El son cubano nació en Cuba a finales del siglo XIX, en el cruce de las armonías españolas y los ritmos africanos. Es la matriz de la salsa internacional. En La Habana no solo se escucha en los escenarios: habita los bares de barrio, los patios interiores y las casas de la cultura.
La Casa de la Música (dos direcciones: Miramar y Galiano/Centro Habana) ofrece conciertos de son, timba y salsa con artistas cubanos. En La Habana Vieja se organizan clases grupales para principiantes varias veces por semana. Para un ambiente más local, las peñas culturales y los bares del Vedado sin grandes rótulos acogen música en vivo todas las noches.
¿Las escenas musicales callejeras te seducen? Qué hacer en Nueva Orleans explora otra ciudad donde el jazz y el blues se escuchan en condiciones similares de autenticidad.

Fábrica de Arte Cubano y Gran Teatro: dos noches culturales
Instalada en una antigua fábrica de aceite del barrio del Vedado, la Fábrica de Arte Cubano (FAC) reúne bajo un mismo techo galerías de arte contemporáneo, escenarios de concierto, proyecciones de vídeo y performances. Abre de jueves a domingo por la noche: aquí es donde se cita la juventud habanera, lejos de los lugares de siempre.
El Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, en el Paseo del Prado, merece una noche aparte: acoge el Ballet Nacional de Cuba, fundado por la bailarina Alicia Alonso.

Gastronomía habanera: los paladares, ante todo
Desde su legalización, los paladares (restaurantes privados) han transformado la escena culinaria de La Habana. La ropa vieja (carne de ternera deshebrada en salsa de tomate), los tostones (plátano macho frito) y los moros y cristianos (arroz con frijoles negros) son los tres platos que no puedes irte sin probar.
Algunas mesas de barrio en La Habana Vieja o Centro Habana ofrecen mejores platos que los locales instalados en las grandes plazas turísticas, con un precio generalmente más bajo.

Otras capitales latinoamericanas combinan cocina local viva y patrimonio colonial por explorar: qué hacer en Ciudad de México o qué hacer en Buenos Aires para seguir inspirándote más allá de Cuba.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo hay que reservar para visitar La Habana?
Con dos días puedes recorrer La Habana Vieja y el Malecón. Con tres días tienes tiempo de pasarte por el Callejón de Hamel un domingo, dar una vuelta en coche vintage y disfrutar de una noche en la Fábrica de Arte Cubano.
¿Cuándo ir a La Habana?
De diciembre a abril, la temporada seca ofrece las mejores condiciones. El verano, de junio a septiembre, corresponde a la temporada de lluvias y huracanes. Diciembre es el período más concurrido.
¿Es segura La Habana para los viajeros?
Los barrios turísticos como La Habana Vieja y el Vedado son generalmente seguros. Como en cualquier gran ciudad, conviene no exhibir objetos de valor y mantenerse atento en las zonas menos frecuentadas.
¿Dónde bailar salsa en La Habana?
La Casa de la Música (Miramar y Centro Habana) es la referencia para la salsa y la timba cubana. En La Habana Vieja se ofrecen clases para principiantes varias veces por semana.
¿Hay que hablar español para manejarse en La Habana?
El español es útil en los barrios locales. En La Habana Vieja y con los chóferes de coches vintage, con unos conocimientos básicos del idioma es suficiente para los intercambios del día a día.





