En pocos kilómetros cuadrados, Cusco concentra lo mejor que tiene Sudamérica: ruinas incas encastradas en una ciudad barroca colonial, una gastronomía enraizada en los productos andinos y acceso directo a los yacimientos arqueológicos más espectaculares del continente. Reserva entre dos y tres días para explorar la ciudad, y amplía la estancia con excursiones al Valle Sagrado antes de llegar al Machu Picchu.
La Plaza de Armas, el corazón histórico
La plaza central de Cusco se llamaba Huacaypata durante el Imperio inca y ya era entonces el escenario de las grandes ceremonias reales. Los españoles la rodearon de palacios e iglesias barrocas. Hoy se enfrentan dos edificios emblemáticos: la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y la iglesia de la Compañía de Jesús. Al caer la noche, las fachadas se iluminan y las terrazas de los restaurantes que dan a la plaza ofrecen una vista privilegiada de todo el conjunto.

El Qorikancha: muros incas bajo un convento español
El Qorikancha era el templo más importante del Imperio inca, dedicado al dios Sol Inti y originalmente recubierto de láminas de oro. Tras la Conquista, los españoles levantaron el convento de Santo Domingo directamente sobre sus cimientos de piedra. Esa superposición arquitectónica sigue siendo visible hoy: los muros incas, ensamblados sin mortero con una precisión asombrosa, sostienen literalmente las estructuras coloniales construidas encima.

El mercado de San Pedro y el barrio de San Blas
El mercado de San Pedro es el mercado cubierto central de Cusco, frecuentado sobre todo por los propios cusqueños. Aquí encontrarás frutas andinas poco habituales en Europa (chirimoya, lúcuma, granadilla), hierbas medicinales, textiles y platos preparados en puestos de comida. Es el lugar más directo para asomarte a la vida cotidiana, lejos de los circuitos puramente turísticos.

El barrio de San Blas, a diez minutos a pie cuesta arriba desde el centro, es el refugio de los artesanos cusqueños. Sus callejuelas empedradas, sus casas coloniales con puertas talladas y sus talleres abiertos a la calle lo convierten en uno de los rincones más agradables para perderse sin rumbo.
Sacsayhuamán y el Inti Raymi
Encaramado a 3.701 metros de altitud sobre el centro histórico, Sacsayhuamán es una de las construcciones más imponentes del mundo precolombino. Sus terrazas defensivas están formadas por bloques de piedra colosales, ensamblados sin mortero con una precisión desconcertante, algunos de varios cientos de toneladas.

Cada 24 de junio, este enclave se convierte en el escenario principal del Inti Raymi, el festival del Sol inca. Alrededor de 1.000 actores, bailarines y músicos en traje reconstituyen la gran ceremonia dedicada a Inti. El ritual se desarrolla en tres actos sucesivos: en el Qorikancha a partir de las 9h, en la Plaza de Armas hacia las 10h30 y, ya a primera hora de la tarde, en Sacsayhuamán. Los dos primeros puntos son de acceso libre; la representación en Sacsayhuamán es de pago.
La gastronomía andina en Cusco
La cocina cusqueña se apoya en ingredientes singulares: decenas de variedades de patatas y de maíz gigante (choclo), cereales como la quinoa y la kiwicha, carnes secadas al aire y hierbas propias de los Andes.

Los platos que no puedes perderte: el lomo saltado (tiras de ternera salteadas con patatas fritas y tomates), el cuy (conejillo de Indias asado, plato tradicional andino) y sopas reconfortantes como el chupe de camarones. Para descubrirlos con la mejor relación calidad-precio, empieza por los puestos del mercado de San Pedro o los restaurantes de calle en el entorno de San Blas. Algunos locales del centro ofrecen también cocina fusión andina que reinterpreta estos productos en recetas contemporáneas.
El Valle Sagrado: Moray, Maras y Písac
El Valle Sagrado de los Incas se extiende entre Cusco y el Machu Picchu. Una jornada completa basta para visitar los sitios más destacados.
Moray destaca por sus terrazas agrícolas circulares excavadas en el suelo en forma de cuencas concéntricas. Cada nivel genera un microclima distinto: los incas las utilizaban probablemente como laboratorio agrícola para aclimatar plantas a distintas condiciones según la profundidad.

Las salinas de Maras, muy cercanas, agrupan miles de pozas de sal alimentadas por un manantial natural salado, explotadas por familias locales mediante métodos heredados de la época inca. El paisaje de pozas blancas y rosa pálido escalonadas en la montaña es tan espectacular como el propio yacimiento.
Písac combina ruinas incas en terrazas en las alturas y, en el pueblo al pie, un mercado artesanal reconocido por sus joyas, cerámicas y textiles.

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El Camino Inca: el trekking hasta el Machu Picchu
El Camino Inca clásico cubre 40 kilómetros en cuatro días de marcha a través de bosques de niebla, ruinas antiguas y puertos andinos, hasta la Puerta del Sol (Intipunku), desde donde se obtiene la primera vista en picado sobre el Machu Picchu.

El número de permisos está limitado por el Ministerio de Cultura peruano y la reserva se realiza obligatoriamente a través de una agencia peruana autorizada. Para los meses de junio, julio y agosto, se recomienda reservar con seis meses de antelación. El sendero cierra cada año en febrero para tareas de mantenimiento y reabre el 1 de marzo.
Existe una versión corta de dos días para quienes disponen de menos tiempo, y una opción de un solo día desde el km 104.
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Preguntas frecuentes
¿Cuál es la mejor época para visitar Cusco?
La temporada seca, de mayo a octubre, es la más favorable: los días son soleados y la lluvia, escasa. Junio es ideal para asistir al Inti Raymi (24 de junio). La temporada de lluvias, de noviembre a marzo, ofrece una vegetación más exuberante y menor afluencia turística, pero dificulta el acceso a algunos senderos.
¿Cuántos días hay que reservar para Cusco?
Dos días son suficientes para ver los principales sitios de la ciudad (Plaza de Armas, Qorikancha, Sacsayhuamán, San Blas). Añade una jornada para una excursión a Moray, Maras y Písac en el Valle Sagrado. El Machu Picchu o el Camino Inca requieren entre 1 y 4 días adicionales según la opción que elijas.
¿Cómo adaptarse a la altitud en Cusco?
Cusco se encuentra a unos 3.400 metros de altitud. La mayoría de los viajeros notan los efectos del soroche (mal de altura): fatiga, dolor de cabeza y sensación de falta de aire. Reserva entre 24 y 48 horas de descanso a tu llegada, bebe agua en abundancia y evita el alcohol los primeros días.
¿Hay que reservar el Camino Inca con antelación?
Sí. Los permisos tienen cupo limitado y se reservan obligatoriamente a través de una agencia peruana autorizada. Para los meses de junio, julio y agosto, se recomienda hacerlo con seis meses de antelación. El sendero cierra durante todo el mes de febrero.
¿Qué es el Inti Raymi y merece la pena?
El Inti Raymi es el festival del Sol inca, celebrado cada 24 de junio en Cusco. Alrededor de 1.000 actores, bailarines y músicos en traje reconstituyen la ceremonia en tres actos: en el Qorikancha, en la Plaza de Armas y en Sacsayhuamán. El acceso a los dos primeros puntos es libre; la representación en Sacsayhuamán es de pago.





